En una plática que tuvimos con padres de familia en uno de los colegios que adoptará Tengo iniciativa, una mamá se me acercó algo preocupada por cómo orientar vocacionalmente a su hijo porque cuando le pregunta qué quieres ser cuando crezca le contesta “yo quiero ser millonario ¿qué carrera estudio para lograrlo?”

La verdad es que esa misma pregunta me la hacen muchos estudiantes de prepa o también personas mayores que quieren reconvertir su carrera.

Para decepción del hijo de la señora, no hay una carrera para ser millonario. Hay carreras que como empleado en promedio tienen ingresos mayores que en otras. En esto también entra el tema de la oferta y la demanda y las carreras más saturadas, donde hay más profesionales suelen tener ingresos más bajos (aquí pueden ver una herramienta que el Instituto Mexicano de la Competitividad hizo para compararlas), pero eso no necesariamente te hará millonario.

De hecho, Jack Ma, el fundador de la plataforma de comercio electrónico de Alibaba, no estudió una de las carreras que más pagan ni tiene un título en negocios: era maestro de inglés.

Lo interesante que sucedió con él, que hoy es el hombre más rico de Asia y uno de los más ricos del mundo, es que se dio cuenta de que podía ayudar a miles de pequeños productores y comerciantes a salir de la pobreza dándoles acceso a vender por internet.

Esto demuestra que ante la espinosa pregunta “¿qué estudiar para ser millonario?” el punto es que nuestros hijos entiendan que la riqueza está relacionada con la generación de valor, es decir, ¿qué le aportas a los demás con tu negocio o trabajo? ¿Qué problemas les ayudas a solucionar o cómo haces su vida mejor?

El siguiente punto a considerar es que generar valor es mucho más sencillo cuando te gusta lo que estás haciendo y tienes habilidades para hacerlo. Por eso ayudarlos a conocerse mejor y animarlos a explorar distintas actividades puede ser una gran estrategia para que en el futuro encuentren una actividad en la que se desarrollen plenamente, disfruten y también tengan buenos ingresos.

¿Es negativo que mi hijo quiera ser millonario?

Muchos padres se asustan ante estas preguntas o aspiraciones de sus hijos, incluso les preocupa que sus retoños se vuelvan materialistas (tema que tratamos en este artículo), pero en sí el deseo de vivir bien y de tener dinero no tendría que ser negativo si va acompañado de un propósito y de entender que la riqueza es un proceso.

El problema viene quizás cuando se combina creerse el mensaje de “volverse rico rápido” que las redes sociales, medios, anuncios y películas promueven, y ver el dinero como un fin que debe conseguirse a toda costa.

Cuando el dinero es el único fin entramos en terrenos que sí deberían preocuparnos pues pueden llevar a conductas faltas de ética o hasta ilegales. La forma de salir de ahí es justamente haciendo a nuestros hijos preguntas que orienten su ambición hacia un propósito, amplíen su sentido de contribución y les hagan comprender que no existe tal cosa como el dinero fácil o hacerse ricos sin esfuerzo (al menos legítimamente, que es lo que buscamos inculcarles, para los que empezaban a pensar en argumentos de fortunas instantáneas mal habidas).

Tal vez hasta podemos comentar con ellos historias de millonarios que nos parezcan buenos modelos para nuestros hijos por su contribución a la sociedad. En estos ejemplos en lugar de centrarnos en la cifra de la fortuna de una persona de la lista de Forbes, como hacen algunos medios, podemos indagar cómo llegó a ese punto y qué valor aporta.

Y quizás hay muchos tipos de fortunas: el ídolo musical que fue descubierto por casualidad, otras que parecen instantáneas pero no lo son como las de los deportistas – requieren años de entrenamientos y esfuerzo-, pero al menos en negocios las grandes fortunas no se hacen por suerte o de la noche a la mañana.

De nuevo un caso interesante en el sector del comercio electrónico es Amazon, empresa que vendió su primer libro en 1995 pero tardó más de una década en acercarse a la rentabilidad y la visión de su fundador Jeff Bezos de ser “la tienda de todo”, y también pasó muchas turbulencias.

Con estas historias nuestros hijos pueden entender que ser millonario no sólo requiere habilidades técnicas sino esfuerzo, paciencia, perseverancia y tolerancia a la frustración.

El valor de las preguntas difíciles que hacen nuestros hijos

Quizás la respuesta podría empezar por preguntarles qué significa para ellos ser millonarios. Hay algunos que sólo verán la parte de las posesiones: tener muchos lujos, casas, yates, ropa carísima y consolas de video. Y ahí entraría una segunda pregunta ¿por qué te interesa? , pero otros nos pueden sorprender con su razones.

Recuerdo lo que me contestó una adolescente cuando le pregunté por qué quería ser millonaria: “porque quiero ser famosa y hacer algo por la humanidad”. Esa respuesta no sólo se trata de dinero y tiene que ver con algo que se puede moldear con un sentido de contribución.

A veces las preguntas que no tienen una sola respuesta son una gran oportunidad para explorar temas con nuestros hijos y hasta enseñarles valores. Podemos aprovechar “mamá ¿qué estudio para ser millonario?” para tener una buena plática de educación financiera, vocación y hasta visión de la vida con ellos.

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