¿Te has detenido a pensar por qué ahorras o por qué deberías ahorrar? ¿Has reflexionado cuál es el objetivo de guardar tu dinero en lugar de gastarlo? Tal vez eres de los que ahorran porque “ahorrar está bien” y sí, reservar dinero de forma habitual es una excelente práctica. Sin embargo, ya hemos platicado que ahorrar sin un propósito es más difícil que hacerlo cuando tenemos una meta muy clara. Entonces, ¿puedes decir realmente cuál es tu propósito de ahorro?

Los problemas del cochinito

Los objetivos de ahorro de muchas personas, si es que efectivamente ahorran, normalmente son vagos o poco específicos. Incluso si saben que ahorran “para viajar” o “para comprar una casa” estos objetivos siguen siendo demasiado generales.

Tal vez el origen de esta ambigüedad sea lo que nos ha sucedido a muchos: cuando éramos pequeños, nuestros papás o algún familiar nos regalaron un cochinito y metimos monedas con la esperanza de romperlo un día (tal vez en Navidad o en nuestro cumpleaños) y descubrir que habíamos juntado un gran capital. Sin embargo, al no tener un objetivo de ahorro real difícilmente pasábamos de los 3 meses antes de sacar lo que hubiéramos juntado y gastarlo en cualquier cosa.

Si le damos fast forward a esta historia hasta llegar al presente, es muy probable que hoy seamos adultos que no saben ahorrar o que lo hacen de forma intermitente, sin un objetivo claro y, por lo tanto, sin disciplina ni motivación. Incluso puede ser que el hecho de ahorrar nos parezca una molestia, un estorbo o que, de plano, abandonemos nuestro ahorro o no hayamos ahorrado jamás.

Entonces, empezar con un cochinito está muy bien, pero los objetivos de ahorro claro son lo más importante.

Ahorrar con propósito

Para ayudarte a aclarar el panorama, tenemos 3 propósitos de ahorro sencillos que pueden servirte para darte una buena idea de por dónde empezar a fijar tus objetivos:

  • Ahorra para emergencias

Este ahorro te permitirá tener un colchón en caso de que, ojalá no, necesites cubrir una emergencia médica o un periodo de desempleo, por ejemplo. Estas emergencias pueden llegar a ser muy costosas, por lo que tener un dinero apartado para esto es una muy buena manera de no acabar en quiebra o con una super deuda y hacer frente a la situación con menos angustia.

¿Qué es una emergencia? Una situación que compromete tu salud o tu habilidad para ganar dinero. ¿Qué no es una emergencia? Las vacaciones, los regalos de cumpleaños o los premios que te das porque te fue bien en el trabajo o mal en el amor. Tampoco es una emergencia la super oportunidad de comprar algo (que generalmente no necesitas) con un descuentazo porque justo hoy se acaba la promoción. Tampoco debes pagar del fondo de emergencias gastos que ya sabes que sucederán, como el seguro de los coches o el pago del predial.

Un fondo de emergencias ideal debe cubrir entre 3 y 6 meses de tus gastos. Si eres cabeza de familia, debes considerar también los gastos que cubres en casa. Obviamente esto puede sonar a mucho dinero, pero recuerda que puedes empezar a ahorrando de a poquito, el chiste es empezar.

  • Ahorra para pagar de contado

La única manera en la que podemos romper el mal hábito de pagar a crédito y endeudarnos es aprender a pagar de contado. La magia de pasar la tarjeta, firmar y llevarte tus cosas puede ser increíble, pero hace que perdamos el registro de cuánto hemos gastado en realidad. Tal vez pagar con efectivo no sea tan mágico, pero puede ayudar a recortar los gastos impulsivos.

Así que, si deseas renovar el refrigerador, irte de vacaciones o comprar ese reloj soñado, puedes fijarte el objetivo de ahorrar para pagar de contado tu objeto del deseo e irte de la tienda sin deuda alguna. Ponte la meta, ponte el plazo de tiempo y el monto que necesitas ahorrar y comienza a trabajar en ello.

  • Ahorra para el retiro

Ahorrar para el retiro es importante sin importar la edad que tengamos; tal vez sea la acción más importante que hacer con el dinero.

De acuerdo con la Encuesta nacional sobre la situación que presentan las personas en edad de retiro, de la Amafore, sólo el 23% de las personas en edad de retiro realizaron planes cuando eran jóvenes para el momento en que dejaran de laborar. Tal vez porque siendo jóvenes vemos la vejez como algo muy lejano, no le damos a nuestro retiro la importancia que merece o confiamos en que nuestra Afore (si la tenemos) nos de para vivir como queremos, más allá de estar a expensas de que nos mantengan nuestros hijos.

Las malas noticias son varias: primero, el ahorro que se hace en las Afores (6.5 % del salario registrado ante el IMSS) ubica a México por debajo de la media en el ranking de los retiros en el mundo. Además, la tendencia global es que las edades de retiro vayan en aumento. Y para terminar, según el INEGI, se estima que en 2020 se vivirán en promedio 78 años, y para 2050 serán 81 años. Así que debemos pensar que vamos a tener que trabajar más tiempo para podernos mantener más o menos bien durante más años.

Por todo lo anterior es urgente que consideres cuanto antes ahorrar de forma adicional para tu retiro como un propósito de ahorro. Existen muchos instrumentos que pueden ayudarte a sumarle más fondos a tus años de vejez y la Condusef tiene algunos consejos que darte en esta publicación.

La importancia de tener objetivos claros

La moraleja de esta publicación es que debes tomarte un tiempo para reflexionar por qué ahorras. Idealmente, tu lista debe incluir objetivos a corto/mediano y a largo plazo, desde ahorrar para las vacaciones de verano hasta para tu retiro dentro de 20 ó 30 años.

Ya hemos dicho antes que cuando te planteas objetivos claros de ahorro, esos objetivos en sí son lo que te mantienen motivado, los que hacen que persistas en manejar tu dinero con prudencia y, siendo super optimistas, los que harán que busques maneras de incrementar tus ganancias para ahorrar más y que trabajes con instrumentos de inversión que hacen que tu dinero genere ganancias.

Para que empieces de inmediato a fijarte metas de ahorro y a trabajar por ellas, te compartimos un formato para registrar claramente qué quieres, cuánto cuesta, para cuándo lo quieres y cuánto tienes que ahorrar: Formato ahorro.

Ahora sí, sin pretextos, ahorra con propósito ¡y alcanza tus metas!

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