Para los niños, conocer y entender el mundo en el que viven está relacionado con su vida diaria: con sus cuerpos, sus hogares y familias, con su comunidad y el mundo. Pero ¿por qué es importante que los niños estén familiarizados y entiendan el entorno en el que viven?

Al explorar el mundo, los niños desarrollan su área cognitiva lo que contribuye a la memoria y la atención. Descubrir cosas nuevas promueve mayores conexiones neuronales lo que es primordial para el desarrollo del cerebro. Incluso contribuye a desarrollar habilidades sociales como la empatía, porque los niños se vinculan con su realidad y con otras realidades.

Por otro lado, para desarrollar la personalidad y las habilidades es necesario que los niños experimenten con el mundo. Descubrirse a sí mismos, sus gustos, preferencias y hasta sus hobbies, se logrará mejor al conocer y entender el mundo que los rodea. Y ya hemos platicado en otras publicaciones sobre lo importante que es que los niños conozcan sus habilidades y los temas que les apasionan, pensando en que sean adultos realizados y plenos.

3 aspectos para entender el mundo

Para los niños, descubrir y entender el mundo en el que viven es muy emocionante. Desde que nacen, los bebés observan, escuchan y tocan a las personas y objetos que los rodean, conociendo nuevos rostros y gestos y construyendo relaciones con personas, cosas y ambientes.

Más adelante saborean, corren, escalan y brincan por todo su entorno tratando de entender el funcionamiento de sus propios cuerpos y de encontrar cómo interactuar con las experiencias nuevas que están viviendo. Los niños mayores también buscan explorar e investigar cómo funcionan las cosas y experimentar con sus propias ideas e hipótesis.

Podemos decir que todas estas actividades se resumen en 3 aspectos básicos para conocer y entender el mundo:

El tiempo, los lugares y las personas

Mientras los niños descubren el mundo, escuchan también platicar a sus padres, abuelos, amigos y maestros sobre sus actividades diarias y las cosas que les pasaron. Conocer las historias familiares puede despertar su interés en sus propios antecedentes y los de sus familias. Así es como los niños comienzan a entender sobre el pasado y los eventos que ocurrieron antes de que ellos nacieran.

También descubren que hay muchos lugares en el mundo -más allá que sus hogares y ciudades- donde también suceden cosas que afectan a más gente, fuera de su nucleo cercano. Personas que ellos no conocen, pero que también habitan este mundo.

Las siguientes actividades pueden ayudar a los niños a comprender mejor sobre el tiempo, los lugares y las personas:

  • Realizar una caminata por su colonia tomando fotos. Es importante que el niño decida qué quiere fotografiar: edificios, animales, objetos que encuentre en el camino, incluso personas (es importante no incomodar a quien no quiera salir en las fotos). Después, pueden mirar las fotografías y hacer un recuento de las cosas nuevas que descubrió.
  • Trabajar un árbol genealógico y llegar tan lejos como sea posible. Al investigar sobre sus antepasados, pueden complementar la información con historias familiares, investigar sobre las ciudades donde nacieron sus abuelos o bisabuelos y revisar otras curiosidades. Por ejemplo, ¿cómo vestía la gente en la época en que nacieron mis bisabuelos? ¿Qué ocurría en el mundo cuando mis tatarabuelos se casaron?
  • Tomar un globo terráqueo y hacerlo girar. Detenerlo con el dedo e investigar sobre el lugar que se ha señalado. Imaginemos que somos exploradores y queremos descubrir este nuevo lugar al que viajaremos con nuestra imaginación: ciudades, ríos, montañas, sitios históricos. Aprovechemos las herramientas de internet como Google Maps y el archivo fotográfico de Wikipedia, por ejemplo.

Los niños y otras criaturas

Cuando los niños aprenden y cuidan a otras criaturas -personas, animales y plantas- ejercitan la empatía. A través de la experiencia aprenden 3 cosas importantes:

  1. Todas las criaturas tienen necesidades.
  2. Esas necesidades no son siempre las mismas, así que debemos ser cuidadosos.
  3. Ellos, aunque sean pequeños, pueden ayudar a satisfacer esas necesidades

A continución, enlistamos algunas actividades que ayudarán a los niños a aprender sobre otras criaturas y como ser cuidadosos con sus necesidades:

  • El cuidado de los bebés

Es buena idea permitir que los niños ayuden con los bebés. Ya sea que se trate de sus hermanitos, primos o amigos pequeños es recomendable dejar que los niños participen y ayuden con tareas que tienen que ver con el cuidado de los bebés: pasar las toallitas húmedas al momento del cambio de pañal o ayudar a la hora del baño o la comida.

Mediante la observación y la práctica, los niños aprenderán a observar las necesidades de los bebés y serán testigos de los avances en su desarrollo. Lo más importante es que aprenderán a vincularse y amar a esos pequeños humanos que han llegado a sus vidas.

  • El cuidado de los animales

Muchos estudios demuestran la relación que existe entre el cuidado de una mascota y una mayor empatía con las personas. Las mascotas en casa ayudan a los niños a tener tareas y responsabilidades significativas para el bienestar de un ser vivo: cambiar el plato de agua, asegurarse de que se alimenten y mantener el espacio de las mascotas limpio.

Si no tenemos tiempo o espacio para cuidar a una mascota, podemos buscar voluntariados en refugios donde los niños pueden ayudar a cuidar a los animales en espera de adopción, pasearlos, alimentarlos ¡y hasta leerles cuentos!

También podemos acercar a los niños a experiencias con animales no domésticos. Visitar granjas o zoológicos (que cuiden correctamente a los animales) o buscar documentales en internet es un buen principio.

  • El cuidado de las plantas

Hacer trabajo de jardinería con los niños les enseña lecciones muy prácticas sobre causa y efecto. Si olvidamos regar una planta esta se empezará a secar. Por el contrario, si le proporcionamos agua y cuidados la veremos crecer y florecer. Al igual que las personas, la vida de las plantitas comienza siendo frágil, pero con buena tierra, agua y sol crecerán para ser fuertes. Si tenemos la oportunidad de tener árboles frutales, podemos llevar la lección más allá y platicar sobre cómo las plantas y las personas dependemos unos de otros para cuidarnos, crecer y alimentarnos.

Los niños y las cosas

Parte de entender el mundo implica conocer la enorme variedad de cosas, materiales, texturas, olores y demás experiencias sensoriales que nos rodean.

Aprender a través de los sentidos es natural para los bebés y los niños pequeños, lo que es lógico porque las habilidades necesarias para comprender sobre espacios, objetos y personas aún están en desarrollo. Mientras crecemos y llegamos a ser adultos, nuestros sentidos nos aportan información vital que usamos para tomar decisiones cientos de veces al día.

Tal vez pensemos que conocer y entender las cosas que nos rodean es trivial, pero es justo por el papel que juegan en nuestras decisiones que es tan importante ayudar a los niños a desarrollar sus sentidos.

Estas son algunas actividades que los niños pueden practicar para desarrollar sus sentidos y aprender más sobre los estímulos que los rodean:

  • Hacer burbujas de jabón, verlas flotar, reventarse y aterrizar sobre otros objetos.
  • Jugar con pasta cocida -como espagueti o sopa de codito- y teñirla con colorantes vegetales.
  • Dar un paseo y observar las sombras que proyectan los objetos y cómo estas cambian conforme avanza el día.
  • Jugar con pintura de colores y hacer combinaciones para formar nuevos tonos.
  • Hacer sonidos usando diferentes materiales: latas, botes de plástico, objetos de madera, cascabeles, campanas y demás.

También se pueden hacer prácticas con diferentes olores, sabores y texturas dependiendo de la edad y tolerancia de los niños.

Extra: Los niños y la tecnología

La tecnología se ha vuelto común en el entorno de los niños por lo que tenemos que considerarla cuando se trata de entender el mundo. Reconocer su importancia es el principio para ayudar a los niños a vincularse con ella de forma segura y productiva.

La realidad es que la tecnología es una gran herramienta para el aprendizaje y el desarrollo, pero debemos poner énfasis en la calidad del tiempo que los niños le dedican en vez de simplemente poner límites temporales (en esta publicación platicamos más sobre este tema). Hacer acuerdos eliminará posibles confrontaciones y permitirá realmente sacarle provecho a estas herramientas.

Debemos procurar que su acercamiento sea proactivo y no simplemente como espectadores pasivos. Por ejemplo, usar los dispositivos para conectar con otras personas (como videoconferencias con familiares que viven en otras ciudades), y para crear y explorar nuevas ideas, como tutoriales para preparar cupcakes o elaborar un adorno para casa, por ejemplo.

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Si lo pensamos, realmente nunca podremos terminar de conocer y entender el mundo porque este es enorme, complejo y fascinante. Sin embargo, podemos ayudar a los niños a descubrir parte de la variedad de experiencias que nos ofrece y dejarnos sorprender como ellos: con ojos frescos y emocionados. Qué gran oportunidad, ¿no creen?

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