En todo el mundo, los maestros tuvieron que aprender a dar clases virtuales prácticamente de un día para otro. El reto de pasar de tener interacción diaria con los alumnos a las clases 100% en línea fue muy grande. La urgencia abrió pocos espacios para planear, preparar materiales y capacitarnos.

Ahora, con el inicio del año escolar en puerta y algunas semanas más para prepararnos, vamos entendiendo algunas de las buenas prácticas que debemos tomar en cuenta. Y, claro, también algunos de los errores más comunes que se comenten al dar clases virtuales que se pueden evitar.

Obviamente no se trata de descalificar el trabajo de los profesores que hayan cometido estos errores, porque no teníamos un manual y ni estábamos preparados para navegar estos tiempos únicos. Sin embargo, es bueno preguntarnos si hay algo en nuestra práctica virtual que podamos mejorar.

Error 1 – No tener interacción visual con los alumnos

Tal vez te parezca más práctico mandar a tus alumnos por correo las tareas que deben hacer y que ellos te regresen todo de la misma forma. O piensas que tu conexión de internet no es tan buena o que no sabrás cómo llevar la clase de forma virtual. A lo mejor trabajar desde casa y cuidar a tus propios hijos te deja poco tiempo para verte de la manera que quisieras frente a tus alumnos.

Puede haber muchas razones para que prefieras evitar la interacción visual. Pero, considera que, verte al frente del grupo, aunque sea de forma virtual, da a tus alumnos una sensación de normalidad que seguramente extrañan mucho. Además, escuchar tu voz explicando los temas, los ayuda a concentrarse. De lo que tú les platiques, ellos sacan enseñanzas que tomarán para sus vidas.

Tal vez tengas que superar algunas barreras, personales y tecnológicas, pero es importante que tus alumnos te vean. La tecnología lo permite y debemos aprovechar esa enorme ventaja.

Error 2 – Las clases virtuales pregrabadas

Sabemos que, con las clases virtuales, los alumnos tienen que poner un esfuerzo extra de concentración. Ahora sumemos tener que sentarse a ver horas y horas de video grabado previamente, donde no hay espacio para la interacción. Sin posibilidad de hacer comentarios o preguntas está casi garantizado que los estudiantes se van a distraer, les va a dejar de interesar el tema y empezarán a pensar en cualquier otra cosa.

Hay formas de dar clases virtuales que son más interactivas y que incluyen la participación de los alumnos. No pensemos que porque necesitamos fuera del salón de clases no podemos pedir a los alumnos que expongan, que debatan o que investiguen.

Dado el alejamiento que implica a escuela a distancia, es incluso mil veces mejor hacer a los estudiantes partícipes de las clases que soplarles un video de una hora de nosotros leyendo un tema sin posibilidad de que ellos intervengan.

Error 3 – No considerar alternativas para quienes no se puedan conectar

Debemos considerar que, dada la emergencia sanitaria, el confinamiento y la forma en que paulatinamente estamos volviendo a las actividades, puede ser que nuestros alumnos enfrenten problemas para conectarse, siempre y sin falta.

¿Qué pasa si a algún estudiante le falla el Wi-Fi y no puede conectarse? ¿O si, a cierta hora, las clases de un alumno se empalman con las de sus hermanos y deben elegir quién se conecta?

Si bien ya dijimos que las clases pre-grabadas no son óptimas, es buena idea grabar la sesión que tengas con tus alumnos y dejarla disponible en alguna plataforma para que pueda ser consultada por quienes quieran verla de nuevo o no hayan podido verla en vivo. Si no es posible, otra opción es buscar material en internet (videos, podcast, blogs) o poner al alcance lecturas para este mismo fin.

Error 4 – Anticiparte negativamente

Asumir que todos los alumnos han perdido el interés en las clases es un error. Debemos tener por seguro que muchos, si no es que todos, quieren sentirse motivados y se van a conectar a las clases virtuales con verdaderos deseos de aprender.

Por eso, es labor de los profesores preparar sus clases con la misma pasión con la que lo harían si estuvieran de forma presencial. También es recomendable asignar trabajos y tareas en la misma proporción en la que lo harían en clases regulares.

Aunque debemos ser empáticos y entender que todas las familias están atravesando por diferentes situaciones desafiantes durante esta cuarentena, tampoco irnos al otro extremo y dejar de retar a los alumnos. Es importante crear un programa balanceado que les permita desarrollar proyectos y tareas interesantes sin que sientan agobiados.

Error 5 – No dar retroalimentación frecuentemente

En un salón de clases es fácil dar retroalimentación constante a los alumnos. Incluso si no es por medio de un examen o una evaluación, dar algunas palabras de estímulo de forma cotidiana es común. Esto puede perderse fácilmente con las clases virtuales por la manera en que interactuamos por este medio.

Por eso, es importante tener siempre presente dar retroalimentación constante y clara también cuando no estamos en clase. Ya sea por correo electrónico, en una reunión virtual personal o a través de una calificación formal. 

Si los alumnos envían trabajos por correo o por alguna plataforma, apartemos tiempo anticipadamente para poder calificarlos y responder con notas lo más completas posibles. Si se acerca un periodo de evaluaciones, igualmente consideremos tiempo suficiente para dar evaluaciones individuales significativas que sean realmente útiles para su formación.

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