Seguramente has pensado que no puedes enseñar educación financiera porque no eres financiero o economista. O, aunque estás convencido de que es necesario que los niños la aprendan, crees que tus propios errores financieros te limitan para ser un buen ejemplo. No te preocupes, no eres el único y es normal que tengas estas inquietudes. Pero hay buenas razones para que lleves la educación financiera a tu salón y, para celebrar el Día del Maestro, te contamos las 5 principales por las que te conviene enseñarla, aunque no seas un experto.

1- Para aprender junto con tus alumnos

Número uno, al enseñar educación financiera, de rebote, tú también vas a aprender. Las lecciones financieras, aterrizadas para niños de primaria, harán que igualmente reflexiones sobre lo que sabes o creías saber sobre ti, cómo es que manejas el dinero, si te planteas metas claras o si sabes armar un presupuesto. No hace falta ser un financiero experto para que, en conjunto con tus alumnos, aprendas conceptos y desarrolles habilidades relacionadas con la educación financiera:

  • El autoconocimiento: desarrollar tus habilidades y fortalezas.
  • Aprender a administrar tu dinero: ¿En qué gastas? ¿Cómo puedes armar un presupuesto? ¿Cómo darle prioridad a tu ahorro?
  • Entender sobre tus derechos y responsabilidades como actor económico.
  • Saber cómo planificar tus metas y elaborar presupuestos.
  • Aprender sobre inversiones y cómo puedes hacer que tu dinero trabaje para ti.
  • Incluso, puedes encender en ti mismo la chispa del emprendimiento y aumentar tus ingresos.

Al realizar los ejercicios, revisar los casos prácticos y repasar los conceptos, tú también irás avanzando y viendo en tu propia vida las ventajas de tener control sobre el dinero y tomar mejores decisiones.

¡No tengas miedo de no saber! Aprender junto con tus alumnos hará que vivas la experiencia a través de sus ojos y es probable que rompas los propios conceptos errados que tienes sobre el dinero y las finanzas.

2- Para darle oportunidades a la próxima generación

De acurdo con la UNICEF, el enseñar a los niños sobre emprendimiento y educación financiera desde edad temprana, los ayuda a fortalecer su espíritu de investigación, a tener una actitud proactiva en su entorno y a desarrollar capacidades y valores prácticos que aumentan su autoestima y el respeto hacia los demás.

Enseñar educación financiera con un enfoque práctico puede ayudar a contrarestar las presiones sociales y del mercado, que siempre buscan que gastemos en cosas que probablemente no necesitamos y para las que, además, tampoco nos alcanza. Con conocimientos financieros, los chicos aprenden a alinear sus prioridades con sus capacidades. Esto les ayuda a tomar mejores decisiones como consumidores y, a la larga, como productores, emprendedores o empleados.

Esto es especialmente crítico considerando que la economía se prevé cada vez más cambiante. Sabemos que en el futuro los jóvenes deberán tener una extensa preparación para enfrentar la competencia laboral global. Además de que empezarán su carrera laboral con salarios considerablemente más bajos que generaciones previas. Esto significa que tendrán que ser más estratégicos y creativos para generar sus propias oportunidades. Y ni habar de ser extremadamente responsables con el dinero que ganen. La educación financiera es más importante que nunca.

3- Para que el tema del dinero deje de ser tabú

¡Es urgente que rompamos ese paradigma de que los niños no saben o no deben saber sobre dinero! Como lo vimos en este post, uno de los grandes miedos contra impartir educación financiera es si hablar de dinero puede volver a los niños materialistas. La respuesta corta es: NO. La educación financiera en realidad los ayuda a desarrollar habilidades y brindar conocimientos sobre cómo utilizar mejor sus recursos en sentido amplio -tiempo, dinero, esfuerzo, recursos naturales disponibles, etcétera. Con estas habilidades, ellos podrán tomar decisiones que los lleven a lograr su bienestar, protegerse ante riesgos y cumplir sus metas.

Recordemos que los niños no tienen prejuicios contra conceptos como el ahorro o la inversión y tampoco enfrentan situaciones financieras complicadas (por ejemplo, decidir entre ahorrar o pagar la renta). Así que para ellos este aprendizaje será natural y lo podrán aplicar en su día a día desde el comienzo.

¿Qué es lo que queremos que aprendan nuestros niños sobre dinero? ¿Qué importancia queremos que tenga el dinero en sus vidas? Enseñar educación financiera a los niños no los hará materialistas en tanto le demos su justa dimensión al dinero. Si lo tratamos como un medio para lograr otros objetivos, si logramos que los niños entiendan de dónde viene – que entiendan conceptos como el esfuerzo, el valor agregado, el valor del trabajo – y si la educación financiera se acompaña de autoconocimiento y fomento a los valores, les daremos armas para el futuro.

4- Para obligarte a predicar con el ejemplo

Los niños son esponjitas que aprenden, en gran medida, con el ejemplo. Además de los papás, los maestros son un modelo a seguir para ellos. Es por eso que verte en acción los puede motivar a poner en práctica lo aprendido en clase. Si al enseñar educación financiera trabajas junto con ellos las lecciones, los niños verán tu esfuerzo, por ejemplo, al fijarte metas y alcanzarlas. Tu ejemplo los hará ver que es posible lograr lo que se propongan.

Supongamos que en tu salón trabajarán un reto de ahorro:

  1. Todos deben tener claro cuál es su objetivo personal de ahorro, incluyéndote. En este enlace hay un formato que los puede ayudar a ponerle nombre a ese objetivo y fijarse plazo y cantidad a ahorrar.
  2. Una vez que empiece el ahorro, pueden discutir periódicamente cómo va su avance. ¿Qué pueden hacer para incrementar su ahorro? ¿Qué barreras han encontrado para alcanzar su objetivo?
  3. Una vez alcanzado el plazo, platiquen sobre cómo lograron alcanzar su objetivo. ¡Tú también debes participar! Si tu objetivo de ahorro fue algo físico, por ejemplo una chamarra, un libro o un dispositivo electrónico, llévalo al salón. Que tus alumnos vean que fuiste disciplinado para lograr tu meta.

Tu ejemplo les enseñará a ser proactivos, ponerse metas, hacer planes y trabajar para alcanzar sus objetivos. Y de paso, te ayudará a poner en orden tu vida financiera.

5- Para hacer un cambio en la educación

Todos creemos saber lo suficiente sobre finanzas y tener perfecto control de nuestro dinero hasta que caemos en los errores comunes. Gastar más de lo ganamos, sobregirar las tarjetas, aceptar créditos con intereses de locura para tapar hoyos y jamás tener un presupuesto ajustado a la realidad de nuestra economía. Toma mucho tiempo y disciplina salir de deudas y lograr la salud financiera necesaria para empezar a ahorrar e invertir.

¿Qué hubiera cambiado aquí si hubiéramos tenido educación financiera desde la primaria? ¿Qué cosas hubiéramos podido lograr en ese tiempo perdido en deudas, en lugar de tronarnos los dedos?

Sabemos que la educación en general es un instrumento para el desarrollo social. Una buena educación enriquece el entendimiento de las personas sobre sí mismas y cómo funciona el mundo. Además, la educación de calidad mejora el nivel de vida de los individuos y, a gran escala, de la sociedad en general. Enseñar educación financiera en las escuelas primarias implica un cambio para bien en la preparación de los niños.

Saber manejar recursos los puede empoderar con los conocimientos, las habilidades y la confianza necesarias para hacerse cargo de sus vidas y contribuir en sus comunidades. Tener la posibilidad de que cada niño pueda construirse un futuro seguro, con la plenitud que da alcanzar objetivos y ser un agente de cambio en su entorno, puede significar un paso importante para lograr un mejor país para todos.

Enseñar educación financiera puede mejorar el futuro

En estos tiempos, cuando nos enfrentamos a situaciones económicas complejas y a un mundo cada vez más competitivo, enseñar de forma divertida educación financiera es clave para crear jóvenes más conscientes, socialmente responsables, que sean más capaces de alcanzar sus metas y vivir más plenamente.

El sistema Tengo Iniciativa fue creado pensando en fomentar las aptitudes necesarias para que los alumnos sean perseverantes, emprendedores, desarrollen el sentido de la introspección y sean flexibles frente a los cambios constantes del mundo que los rodea. ¿Qué cosa mejor podríamos aportar para el futuro de nuestro país que jóvenes plenos? Vale la pena trabajar para llevar la educación financiera a los salones de clase.

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